martes, 24 de junio de 2008

¿TUMBAS TEMPLARIAS EN CUENCA?

Eso es lo que creemos y en esta línea hemos abierto una investigación.

Nos indicaron que en cierto paraje de la Alcarria conquense, había una serie de tumbas, extrañas, que podían pertencer a los fraters templarios y, más concretamente, según la leyenda, de un reducto de hermanos que se refugió en esa zona huyendo del acoso inquisitorial del Papa Clemente V y del sátrapa francés, que hicieron llegar sus guantes de hierro hasta los confines cristianos.

Contamos con pocos datos fiables. Breves comentarios y las reseñas de pastores y aldeanos; pero aún así, nos encaminamos hasta la zona, buscando las desconocidas tumbas.

En un primer recorrido por la zona, observamos que hay, al menos dos tipos distintos de emplazamiento arqueológico, por un lado las cuevas utilizadas por humanos y otras construcciones, completamente desaparecidas, y por el otro las tumbas, lo que más nos interesaba.
Y de hecho, conseguimos detectar dos tipos distintos de Energía telúrica. Las construcciones desaparecidas y las cuevas tenían una energía telúrica de bajo nivel, sin alteraciones. Pero las tumbas son otra cosa, y pudimos medir auténtica Energía Templaria, no tan fuerte como en los célebres emplazamientos de la Orden, por todos conocidos, pero si suficiente como para descubrir que están en activo, que se mantienen custodiadas y que nos depararán muchas sorpresas a medida que avancemos en la investigación.
De momento os dejamos con unas fotos. E iremos informando a medida que avancemos en el trabajo. Una cosa tenemos clara: se trata de un emplazamiento que contó con presencia de caballeros templarios de primer nivel.

LA HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLE A TRAVÉS DE SUS GRANDES MAESTROS (3)

Tercera parte...

Fue en otoño de 1127 cuando Hugo de Payens pretendió que fuera reconocida la orden que había fundado, la cual atravesaba una crisis de crecimiento, deseando favorecer su extensión en el Occidente cristiano. Partió para Roma con cinco compañeros a fin de solicitar del papa Honorio II un reconocimiento oficial. El Papa aceptó convocar un concilio en Troyes que debatiera el asunto, posiblemente porque todos los caballeros pertenecientes a la futura orden provenían de la zona de Champana. En el concilio estuvieron presentes: el cardenal Mateo de Albano como representante del Papa; el arzobispo de Reims, el de Sens; diez obispos; ocho abades cistercienses de las abadías de Vézelay, Citeaux, Clairvaux (san Bernardo), Troisfontaines y Molestes; y algunos laicos entre los que destacan Teobaldo II de Champaña, el conde de Campaña, André de Baudemont, el senescal de Champaña, el conde de Nevers. Hugues de Payens relató en este concilio, los humildes comienzos de su obra, que en ese momento solo contaba con nueve caballeros, y puso de manifiesto la urgente necesidad de crear una milicia capaz de proteger a los cruzados y, sobre todo, a los peregrinos a Tierra Santa, y solicitó que el concilio deliberara sobre la constitución que habría que dar a dicha Orden. Se encargó a San Bernardo, abad de Clairvaux, y a un clérigo llamado Jean Michel, la redacción de una regla durante la sesión, que fue leída y aprobada por los miembros del concilio. La regla del Temple es pues una regla cisterciense, que contiene grandes analogías con la Regla de Citeaux. La Orden del Temple fue creada y dotada de la regla del «monje soldado»: sencillez, pobreza, castidad y oración. La Orden tuvo varios nombre: la "milicia de los Pobres Caballeros de Cristo", los "Caballeros de la Ciudad Santa", los "Caballeros del Templo de Salomón de Jerusalen", la "Santa Milicia jerosolimitana del Templo de Salomón". Con el tiempo el nombre más común fue el de "Templarios".

Ante la asamblea Hugo de Payens expuso las necesidades de la orden, y se decidieron artículo por artículo hasta los más nimios detalles de ésta, como podían ser desde los ayunos hasta la manera de llevar el peinado, pasando por rezos, oraciones e incluso armamento. La regla del temple más antigua que se conoce es la concedida por San Bernardo al Patriarca de Jerusalén y que éste reformó antes de entregársela a Hugo de Payens. La orden constaba de un acta oficial del Concilio y un reglamento de 72 artículos.

Una vez redactada y entregada al patriarca de Jerusalén; éste la modificó eliminando doce artículos e introduciendo veinticuatro nuevos entre los cuales se encontraba la referencia a vestir solo el manto blanco entre los caballeros. El atuendo del caballero templario, es decir, la cruz paté roja sobre manto blanco fue otorgada a la orden por medio del patriarca de Jerusalén Balduino I, quien al llegar al poder, sustituyó a los veinte canónigos que su antecesor Godofredo de Bouillon colocara en el santo sepulcro dándoles el sobrenombre de Orden del Santo Sepulcro, por veinte caballeros templarios haciéndoles vestir con los ropajes de sus predecesores. El manto blanco simbolizaba la inocencia y pureza del caballero mientras que la cruz roja, simbolizaba su martirio.

Una vez redactada la regla básica. Cinco de los nueve integrantes de la orden primigenia viajaron encabezados por Hugo de Payens por Francia primero y por Europa después, recogiendo donaciones y alistando caballeros a sus filas. Se dirigieron primero a los lugares de los que provenían, sabiendo así su aceptación y asegurándose cuantiosas donaciones. Y recorriendo después el resto de Francia y Europa consiguieron reclutar en poco tiempo una cifra cercana a los 300 caballeros sin contar escuderos, hombres de armas o pajes. Importante fue para la orden la ayuda que en Europa les concedió el abad Bernardo de Claraval que debido a los parentescos y las cercanías con varios de los 9 primeros caballeros, se esforzó sobremanera en dar a conocimiento a la Orden gracias a sus altas influencias en Europa y en Roma. Bernardo era sobrino de André de Montbard, quinto Gran Maestre de la Orden, y primo por parte de madre de Hugo de Payens. Era también un reconocido religioso que había sabido granjearse la confianza de media Europa hasta el punto de ser tan admirado como temido por su elocuencia y sabiduría teológica. Luchó contra la Orden de Cluny y contra Pedro Abelardo *, brillante maestro de la época cuyas enseñanzas Bernardo encontraba peligrosas. Así pues era de esperar que Bernardo aconsejara a la orden una Regla rígida, basada en el Cister. Participó en su redacción en 1128 en el Concilio de Troyes introduciendo numerosas enmiendas en el texto básico que redactó el patriarca de Jerusalén, Etienne de la Ferté. Y ayudó posteriormente de nuevo, a Hugo de Payens redactando una serie de cartas en las que defendía a la Orden Del Temple como el verdadero ideal de la caballería e invitaba a las masas a unirse a ella.

* Pierre Abélard o Pedro Abelardo, filósofo, nació en Le Ballet, Bretaña en 1079 y murió en Chalons el 21 de abril de 1142. Genio lógico y crítico indomable, considerado como el mejor en lógica de su época y tal vez el pensador más profundo y original sobre el lenguaje y la lógica de toda la Edad Media. A la vez que autor de numerosos poemas en lengua romance, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza y a la persecución de otros maestros con los cuales discutía, por eso era al mismo tiempo maestro cautivador de jóvenes y goliardos, así como eterno creador de enemigos. Conocido por su relación amorosa con Eloísa, considerada el primer ejemplo documentado de amor en clave "moderna", como pasión y devoción absoluta y recíproca; sería castigado con la castración. Fue también conocido con el sobrenombre Golía, tal apelativo equivalía a "demoníaco".

viernes, 13 de junio de 2008

LA HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLE A TRAVÉS DE SUS GRANDES MAESTROS (2)

LA HISTORIA DEL TEMPLE A TRAVÉS DE SUS GRANDES MAESTRES (2)

Los inicios de la Orden forman más parte de la leyenda que de la historia científica, porque no conocemos los pormenores, ni el porqué, ni siquiera tenemos constancia absoluta de los primeros caballeros que acompañaron a Hugo de Payens. De hecho, durante los primeros nueves años que permanecieron en los aposentos cedidos en el Templo, no efectuaron ni una sola misión de policía, ni como soldados, aunque si se sabe que estuvieron trabajando en los muchos túneles que tiene el lugar. Tampoco es claro ni explicable porque el rey de Jerusalén les concede un lugar privilegiado para ubicarse y durante años no les solicita ayuda ni explicación alguna.

Hugo de Payens era pariente cercano del Conde de Champaña y, posiblemente, también pariente del propio rey Balduino I de Jerusalén. Por ello, este les cedió el espacio de la Mezquita de Al-Aqsa, y cuando Balduino I abandonó la mezquita y sus aledaños como palacio para fijar el Trono en la Torre de David, todas las instalaciones pasaron a manos de los futuros Templarios, que de esta manera adquirieron no sólo su cuartel general, sino su nombre; por el Templo de Salomón. Es más, el propio rey se ocupó de escribir cartas a los Reyes y Príncipes más importantes de Europa a fin de que prestaran su ayuda a la recién nacida orden, que había sido bien recibida no sólo por el poder temporal, sino también por el eclesiástico, ya que fue el Patriarca de Jerusalén la primera autoridad de la Iglesia que aprobó canónicamente la Orden.

En 1128, nueve años después de la creación de la orden en Jerusalén, se reunió el Concilio de Troyes que se encargaría de redactar la regla para la recién nacida orden de los Pobres Caballeros de Cristo, Regla que fue encargada a Bernardo de Claraval. Fue en otoño de 1127 cuando Hugo de Payens pretendió que fuera reconocida la orden que había fundado, la cual atravesaba una crisis de crecimiento, deseando favorecer su extensión en el Occidente cristiano. Partió para Roma con cinco compañeros a fin de solicitar del papa Honorio II un reconocimiento oficial. El Papa aceptó convocar un concilio en Troyes que debatiera el asunto, posiblemente porque todos los caballeros pertenecientes a la futura orden provenían de la zona de Champana. En el concilio estuvieron presentes: el cardenal Mateo de Albano como representante del Papa; el arzobispo de Reims, el de Sens; diez obispos; ocho abades cistercienses de las abadías de Vézelay, Citeaux, Clairvaux (san Bernardo), Troisfontaines y Molestes; y algunos laicos entre los que destacan Teobaldo II de Champaña, el conde de Campaña, André de Baudemont, el senescal de Champaña, el conde de Nevers. Hugues de Payens relató en este concilio, los humildes comienzos de su obra, que en ese momento solo contaba con nueve caballeros, y puso de manifiesto la urgente necesidad de crear una milicia capaz de proteger a los cruzados y, sobre todo, a los peregrinos a Tierra Santa, y solicitó que el concilio deliberara sobre la constitución que habría que dar a dicha Orden. Se encargó a San Bernardo, abad de Clairvaux, y a un clérigo llamado Jean Michel, la redacción de una regla durante la sesión, que fue leída y aprobada por los miembros del concilio. La regla del Temple es pues una regla cisterciense, que contiene grandes analogías con la Regla de Citeaux. La Orden del Temple fue creada y dotada de la regla del «monje soldado»: sencillez, pobreza, castidad y oración. La Orden tuvo varios nombre: la "milicia de los Pobres Caballeros de Cristo", los "Caballeros de la Ciudad Santa", los "Caballeros del Templo de Salomón de Jerusalen", la "Santa Milicia jerosolimitana del Templo de Salomón". Con el tiempo el nombre más común fue el de "Templarios".

Balduino de Bourcq (m. 21 de agosto de 1131) fue el segundo conde de Edesa de 1100 a 1118 y el segundo rey de Jerusalén de 1118 hasta su muerte. Balduino fue hijo de Hugo, conde de Rethel y su esposa Melisenda, hija de Guido I de Montlhery. Tenía dos hermanos menores, Gervasio y Manases, y dos hermanas, Matilda y Hodierna. Las fuentes se refieren a Balduino como primo de los hermanos Eustaquio de Boulogne, Godofredo de Bouillon y Balduino de Boulogne, pero la relación familiar exacta no se conoce. Dejó a su familia para seguir a sus primos en la Primera Cruzada en 1096.

La Mezquita de Al-Aqsa (Al-Masyid Al-Aqsa, literalmente "la mezquita lejana") es parte del complejo religioso de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. La tradición musulmana establece que Mahoma subió al cielo desde la explanada en 621. Esto supone que la mezquita es el tercer templo más importante para el Islam. Después de la Cúpula de la Roca (690) la primera mezquita de Al-Aqsa fue construida por los Omeyas y finalizada en 710. Fue construida sobre las ruinas de parte del Templo de Jerusalén original. La estructura fue destruida debido a sucesivos terremotos, y reconstruida al menos cinco veces. La última gran reconstrucción fue en 1035.

El Concilio de Troyes fue convocado en la ciudad francesa de Troyes el 13 de enero de 1128, con el principal objeto de reconocer oficialmente a la Orden del Temple.

Bernardo de Claraval (Bernard de Clairvaux) Nació en el Castillo de Fontaine-les-Dijon, Borgoña, 1090 y muriño en el Monasterio de Claraval el 20 de agosto de 1153. Monje cisterciense y abad del monasterio de Claraval que, prácticamente se construyó para que él ocupara el cargo de responsabilidad. Con él, la Orden del Císter se expandió por toda Europa y ocupó el primer plano de la influencia religiosa. Participó en los principales conflictos doctrinales de su época y se implicó en los asuntos importantes de la Iglesia. En el cisma de Anacleto II se movilizó para defender al que fue declarado verdadero Papa; se opuso al racionalista Abelardo y fue el apasionado predicador de la II Cruzada.

Es una personalidad esencial en la historia de la Iglesia Católica, tan importante como san Agustín o santo Tomás de Aquino, y la más notable de su siglo. Ejerció una gran influencia en la vida política y religiosa de Europa. Sus contribuciones han perfilado la religiosidad cristiana, el canto gregoriano, la vida monástica y la expansión de la arquitectura gótica. La Iglesia católica lo canonizó en 1174 y le declaró Doctor de la Iglesia en 1830.

continuará....